
Amiga mía, no sé qué decir,
Ni qué hacer para verte feliz.
Ojalá pudiera mandar en el alma o en la libertad,
Que es lo que a él le hace falta,
Llenarte los bolsillos de guerras ganadas,
De sueños e ilusiones renovadas.
Yo quiero regalarte una poesía;
Tú piensas que estoy dando las noticias.
Amiga mía, ójala algún día escuchando mi canción,
De pronto, entiendas que lo que nunca quise fue contar tu historia
Porque pudiera resultar conmovedora.
Pero, perdona, amiga mía,
No es inteligencia ni es sabiduría;
Esta es mi manera de decir las cosas.
No es que sea mi trabajo, es que es mi idioma.